Y hoy aprendí que el español es demasiado aburrido!

La vida vale la pena, porque realmente es hermosa. Simplemente que eso se olvida fácilmente. Ojalá ser feliz fuera mucho más fácil. Ojalá dejar de extrañar fuer más sencillo. 

Hay ciertas cosas, hay ciertas importantes cosas que me convencieron de irme. Una importante fue: querer cambiar.

Estoy orgullosa de mí, de cómo me fui convirtiendo en la persona que quería ser, de cómo cumplí metas que en algún momento parecían imposibles, y de mi fuerza de voluntad. Era por mi fuerza de voluntad que yo no me rendía por más fatiga que sintiera, por más aburrimiento, por más sufrimiento. Mis miraba estaba fija en la meta, sin duda alguna.

Me parecía que tenía confianza para ser “hablantina”, tenía la capacidad de exponer mis pensamientos de manera precisa e interesante. Tenía el autoestima lo suficientemente alta para sentirme bien frente al espejo antes de salir.

Era muy divertida, siempre tenía ideas raras, y hacía a todos reír porque podía ser como una niña. De repente estaba abrazando por detrás a alguien, o cantando, o contando un chiste.

Me entendía con mis papás, conversaba mucho con ellos, siempre intentaba memorizar todos los consejos, todo lo que me recomendaban me parecía tan útil. 

Sin embargo había una lista de cosas que sabía que debía cambiar pero nunca fue una lista física, eran solo ideas que llegaban y se iban. Entre esas:

Planeaba poder cuidarme más, referente a lo que como y cuánto duermo, mi cutis y mi pelo. Poder apreciar más a mi hermana, poder ser todo lo que ella quiere de mí, poder ser lo que ella necesita. 

Quiero poder vivir el momento de manera adecuada, dejar de fantasear con el futuro o pasar recordando el pasado. Poder controlar y disfrutar el presente, estar ahí no solo de manera física.

Ser más responsable, no solo hablando del colegio, o la U, sino que mejorar mi puntualidad, y dejar las excusas porque antes de venirme esas se estaban volviendo demasiado frecuentes, y mentir es horrible, es fácil, pero es totalmente incorrecto. Odio que me mientan, debo dejar de ser tan falsa y si prometo estar en algún lugar en algún momento entonces… LLEGAR! Detesto que me cancelen pero se volvió en algo que hacía comunmente. Es una vagancia repentina a la hora de alistarse, o era pereza de tener que pedir permiso? No sé, pero que desagradable que hace unos días hubiera planeado algo con tantas ganas y que después de todo se cancelara como si nada unas horas antes. 

Ser más agradecida, me aburrí de mis compañeros, llegué a detestarlos algunos días. Ahora que estoy lejos me doy cuenta que yo los amo, siempre ha sido así, simplemente me molestaba que todos los días fueran tan parecidos, se hablara de lo mismo, se hiciera lo mismo, saber ya todo sobre ellos. Sin embargo, ese tipo de relación no se encuentra en todo lado, ese es un grave error que cometí. El pensar que podía encontrar otros amigos con los cuales tendría tanta confianza como a ellos fue una estupidez. Algo así toma muchos años, muchas conversaciones, muchas confesiones etc… Lo importante es que me di cuenta, mejor tarde que nunca. Creo que allá jamás hubiera “abierto los ojos”

Quiero que el ser feliz sea más fácil para mi

Hoy aprendí algo importante ^.^

Un sábado tranquilo